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Grietas y Esperanzas

Viernes, 26 de septiembre de 2008

“La sangre SELK’NAM aún espera justicia y reparación”, por Lic. Antonio Díaz Fernández

Grandes empresas, como la que en este mes celebra sus cien años, remontan sus orígenes a la usurpación de extensiones de tierra y masacre de sus pobladores originarios, el pueblo SEL’KNAM, vulgarmente conocidos con el nombre yámana de Ona.


Por Antonio Díaz Fernández

Un siglo de vida, un siglo de impunidad: “La sangre selk’nam aún espera justicia y reparación”

En 1908 se unían dos firmas capitalistas de Patagonia austral, antes Karukinka, hoy tierra del Fuego, antes el país de los Aonik’enk o aonik’o ch’ooneke hoy Santa Cruz. De esa unión surgió una nueva empresa, con una vasta red de sucursales en todo el territorio mencionado y en Chaco. Justamente en los territorios indígenas independientes, que fueron anexados violentamente por el estado argentino. Justamente, los grandes capitales y macro empresas están asociados simbióticamente al despojo y la apropiación de lo que el estado llamó ‘tierras fiscales’. Gobernar es poblar, reza la mentada frase de J. B. Alberdi, pero los que vinieron de otros continentes a ‘poblar’ –fracasados en sus propios países-, decidieron ‘despoblar de homo sapiens sapiens’ esas tierras y re poblarlas con ovinos. Obviamente no lo hicieron en secreto ni a hurtadillas, el estado argentino lo sabía y fue cómplice en muchos casos. El estado nunca intervino, sino que al contrario ponía sus hombres de armas al servicio y protección de los latifundistas y capitalistas y concedía grandes extensiones de tierras a estos migrantes extracontinentales, invisivilizando a sus ocupantes milenarios. Incluso pagaba al genocida Junius Popper como policía. Me pregunto: ¿Qué siente la sociedad argentina, incluyendo sus gobernantes, frente a la ocupación británica de las islas Malvinas? la respuesta es obvia. Me pregunto otra vez: ¿Qué sentirán los qom (toba), los pilagás, los aonik’enk, los mapuches, etc. frente a la ocupación argentina de sus tierras? Los argentinos esperan devolución de Malvinas ¿El estado argentino pensará en devolver las tierras usurpadas a los pueblos originarios y concedidas a los grandes latifundistas?

Grandes empresas, como la que en este mes celebra sus cien años, remontan sus orígenes a la usurpación de extensiones de tierra y masacre de sus pobladores originarios, el pueblo SEL’KNAM, vulgarmente conocidos con el nombre yámana de Ona. Los alambrados de José Menéndez y su ocupación de partes de Karukinka, a fines del s. XIX, espantaba los guanacos, sustento principal de los selk’nam, quienes vieron una alternativa en el ‘guanaco blanco’ –como denominaban a la oveja-, desconociendo que eran ‘propiedad privada’. Pronto, los grandes estancieros se organizaron y comenzó la cacería de SELK’NAM. Federico Echeuline, mestizo selk’nam-noruego fallecido en 1970 testificaba “Y así, pa’ no morir de hambre, buscaban los animales de los Menéndez. Por eso los mataba Menéndez” (Chapmann 1990: pág. 63). Los nuevos ‘dueños’ del país SELK’NAM contrataban ‘cazadores de indios’ profesionales, como Mc. Lennan ‘a’ Chancho Colorado, llamado así por la elevada dosis de escocés que bebía, Mr. Bond, John Mc. Rae, Kovasich, Albert Niword, Sam Islop, Stewart, Peduzzi, Junnius Popper, José Dias, etc. (Magrassi 1989, pág. 24-25)

La célebre matanza de SELK’NAM perpetrada en Cabo Sto. Domingo por el Chancho Colorado, administrador de las estancias de José Menéndez, dejó un tendal de 400 cadáveres (Borrero 1974: pág. 48-49), asimismo su masacre de Cabo Peña es otro más de sus crímenes impunes. Mr. Rigby, capataz de la estancia San Sebastián, escribía a patrón Mauricio Braun en julio de 1900 “No hemos enviado más expedicionario a cazarlos” (Magrassi 1989: pag. 24). El jefe de policía Ramón Cortés, en su diario, fechado 05-03-1987 escribía “... un inglés llamado Saham (o Sam Ishlop) y un italiano llamado Peduzzi. Estos individuos se ocupan pura y exclusivamente en la caza de indios, ya sea en territorio chileno o argentino... mediante una libra esterlina por cada individuo macho y 5 chelines por cada muchacho o mujer” (Magrassi 1989: pág. 24). Envenenamiento de ovejas con estricnina y de ballenas varadas inyectadas con venenos antes que los selk’nam llegara para consumirla (Borrero 1974: pág. 44), eran otras tácticas de genocidio practicadas por los ‘civilizados’ invasores de Karukinka.

Menéndez y Braun: los comienzos de una ‘gran empresa’.
Menéndez y Braun: el fin de una cultura, una sociedad y una lengua.
Menéndez y Braun: adquisición de inmensos latifundios.
Menéndez y Braun: expulsión y genocidio de los SELK’NAM.

¿Qué hay que celebrar?
¿Quién conoce a Teneneshk, Hálimink, Kawchiqol, Atel, Kawsel, Yayosh? Su voces fueron silenciadas para siempre en el obscuro mundo de los crímenes de lesa humanidad, aún impunes. Es muy probable que no se conozca sobre el hain, un haruwen, los klóket’en, un jo’on, etc., el maravilloso mundo Selk’nam fue borrado de la faz de la tierra, por los grandes capitales que se enorgullecen de sus logros, pero no recuerdan como los hicieron, con las manos manchadas con sangre Selk’nam y con peones explotados.

Finalmente me pregunto ¿por quién será el mentado ‘aprecio’? ¿por ud.?

Antonio Díaz-Fernández
Descendiente del pueblo diaguita-kalchakí

FUENTE: http://puertae.blogspot.com/2008/06/la-sangre-selknam-espera-justicia-y.html 

Por: Maria Ester Santul | CULTURALes | Comentarios (0) | Referencias (0)

Viernes, 14 de diciembre de 2007

ACERCA DEL DISCURSO HISTORIOGRAFICO

En este trabajo se presentarán los aspectos que se relacionan con la producción del discurso historiográfico dando cuenta de su complejidad desde el abordaje de distintos autores que proponen una critica al modelo occidental sobre como hacer la historia, sus procedimientos, su lugar, las condiciones de producción, entre otros.


En este trabajo se presentarán los aspectos que se relacionan con la producción del discurso historiográfico dando cuenta de su complejidad desde el abordaje de distintos autores que proponen una critica al modelo occidental sobre como hacer la historia, sus procedimientos, su lugar, las condiciones de producción, entre otros.
A partir de la puesta en cuestión acerca del cómo y desde donde se narra la historia aparece el sujeto, el cual esta situado en relaciones de producción y de significación, se halla situado en relaciones de poder que son extremadamente complejas. El que enuncia es el sujeto pero lo que se objetiva es el discurso. Se trata de un discurso que intenta organizar un sentido de la realidad, la cual intenta imponerse y legitimarse como la única posible y digna de ser escrita.
La operación histórica, según Michael de Certeau, se refiere a la combinación de un lugar social, de prácticas científicas y de una escritura. El análisis de las condiciones previas de las cuales el discurso no habla permite precisar las leyes silenciosas que organizan el espacio producido como un texto. La escritura histórica se construye en función de una institución cuya organización parece invertir: obedece a reglas propias que exigen ser examinadas en si mismas (Michael de Certeau, E H.Pág. 68). Este autor hace referencia a un enlace con un lugar de producción socioeconómico, político y cultural.
El lugar dejado en blanco u oculto por el análisis que exageraba la relación de un sujeto individual con su objeto es la institución del saber. Se trata de un sitio particular en una nueva distribución del espacio social. El establecimiento de un saber no puede separarse de la institución social (E H, Pág. 73). La institución social queda como condición de un lenguaje científico que no sólo da una base social a una doctrina sino también la vuelve posible y la determina.
De esta manera es imposible analizar el discurso histórico independientemente de la institución en funciona de la cual se ha organizado su silencio. Según Habermas el mismo texto confiesa su relación con la institución. Por ejemplo, el nosotros del autor nos remite a una convención. En el texto, es la escenificación de un contrato social “entre nosotros”. Es un sujeto plural que “sostiene” al discurso. Un nosotros se apropia del lenguaje por el hecho de presentarse como el locutor. De este modo, se revela prioridad del discurso histórico sobre cada obra historiográfica particular, y la relación de dicho discurso con una institución social. La mediación de este “nosotros” elimina la alternativa que atribuiría la historia ya a un individuo, ya a un sujeto global. Nos ofrece la positividad de un lugar donde se apoya el discurso sin identificarse con él. Esas leyes silenciosas organizan una verdadera “policía” del trabajo: es preciso estar “acreditado” para tener acceso a la enunciación historiográfica. (E H, Pág. 76)
La historia como práctica “científica”, productora de conocimientos, es una práctica cuyas modalidades dependen de las variaciones de sus procedimientos técnicos, de normas y presiones que le son impuestas por su lugar social y por la institución del saber en donde se ejerce, y también por reglas que organizan su escritura. Todo lo cual puede enunciarse de manera inversa: la historia es un discurso que pone en acción construcciones, composiciones, figuras que son las mismas de toda escritura narrativa y también de la fábula. Pero es también una práctica que al mismo tiempo produce un cuerpo de enunciados “científicos”, si uno entiende por ello la posibilidad de establecer un conjunto de reglas que permite “controlar” operaciones proporcionadas a la producción de objetos determinados
Al respecto Foucault plantea que en toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad. De los tres grandes sistemas de exclusión que afectan al discurso, la palabra prohibida, la separación de la locura y la voluntad de verdad, éste ultimo aparecen como enmascaradas pero es una maquinaria destinada a excluir. La Voluntad de verdad es el discurso que históricamente pasa de ser considerado verdadero de acuerdo a quien lo enuncia, ha ser considerado verdadero de acuerdo al enunciado mismo, su sentido, su forma, su objeto, su relación con su referencia.
Certeau sostiene que esa referencia es un sistema que circunscribe a toda interpretación histórica, dicho sistema es como una “filosofía” implícita particular, que al infiltrarse en el trabajo de análisis, organizándolo sin que este lo advierta, remite a la “subjetividad” del autor. Así los hechos históricos se hallan constituidos por la introducción de un sentido en la “objetividad”. Enuncian en el lenguaje del análisis “selecciones” que le son anteriores, que no resultan de la observación -y que no son ni siquiera “verificables” sino “falsificables” gracias a un examen critico. Esto es fuertemente criticado por De Certeau, que sostiene que la “relatividad histórica” compone un cuadro donde sobre el fondo de una totalidad histórica se destaca una multiplicidad de filosofías individuales, las de los pensadores disfrazados de historiadores. (E H, Pág. 70)
El retorno a las decisiones personales se efectuaba tomando como base dos postulados. Por una parte, al aislar del texto historiográfico el elemento filosófico se le suponía una autonomía a la ideología. Un orden de ideas se apartaba de la práctica histórica. Es decir, el texto sería independiente la ideología. Por lo demás esos pensadores se suponen que son un grupo aislado de su sociedad bajo el pretexto de una relación más directa con el pensamiento.
La pluralidad de estas subjetividades filosóficas tiene como efecto el conservar a los intelectuales en una posición singular. Las cuestiones de sentido deberían ser tratadas entre ellos, y la explicitacion de sus diferencias en el pensamiento debería gratificar al grupo entero con una relación privilegiada en el mundo de las ideas. Los ruidos propios de una fabricación, las técnicas, las presiones sociales, las posiciones profesionales o políticas, nada debe turbar la paz de esta relación: el silencio es el postulado de este tipo de epistemología.
Foucault habla de procedimientos que controlan y seleccionan la producción del discurso en la que la disciplina es un principio de control y fija sus límites. Todo discurso existe en el contexto de un sistema de regulaciones, de mecanismos restrictivos o como el los denomina también, de rarefacción.
La organización de las disciplinas se opone tanto al principio del comentario como al del autor. Al del autor, porque una disciplina se define por un ámbito de objetos, un conjunto de métodos, un corpus de proposiciones consideradas verdaderas, un juego de reglas y de definiciones, de técnicas y de instrumentos: una especie de sistema anónimo a disposición de quien quiera o de quien pueda servirse de él, sin que su sentido o validez estén ligados a aquel que ha dado en ser el inventor. Pero el principio de la disciplina se opone también al del comentario; en una disciplina, a diferencia del comentario, lo que se supone al comienzo no es un sentido que debe ser descubierto de nuevo, ni una identidad que debe ser repetida, es lo que se requiere para la construcción de nuevos enunciados. Para que haya disciplina es necesario que haya posibilidad de formular, de formular indefinidamente nuevas proposiciones.
Otra característica de la historiografía es la separación de su propio presente de un pasado. (De Certeau) Así, la cronología se compone de períodos entre los cuales se traza cada vez la decisión de ser otro o de no ser más lo que ha sido hasta entonces . Por turno, cada tiempo nuevo ha dado lugar a un discurso que trata como “muerto” a todo lo que le precedía, pero que recibía un “pasado” ya marcado por rupturas anteriores.
El corte es el postulado de la interpretación (que se construye a partir de un presente) y su objeto (las divisiones organizan las representaciones que deben ser re-interpretadas). El trabajo determinado por este corte es voluntarista. Opera en el pasado, del cual se distingue, una selección entre lo que puede ser “comprendido” y lo que debe ser olvidado para obtener la representación de una inteligibilidad presente. Pero todo lo que esta nueva comprensión del pasado tiene por inadecuado -desperdicio abandonado al seleccionar el material, resto olvidado en una explicacion- vuelve a insinuarse en las orillas y en las fallas del discurso. Son lapsus en la sintaxis construida por la ley de un lugar, prefiguran el regreso de lo rechazado, de todo aquello que en un momento dado se ha convertido en impensable para que una nueva identidad pueda ser pensable.
La Historia se inscribe en un complejo que le permite solamente un tipo de producciones y le prohíbe otras. Así procede la doble función del lugar. La combinación del permiso con la prohibición es el punto ciego de la investigación histórica y la razón por la cual no es compatible con cualquier cosa. Sobre esta combinación debe actuar el trabajo destinado a modificarla.
La historia se define por una relación del lenguaje con el cuerpo (social) y por su relación con los limites que impone dicho cuerpo, sea al modo propio del lugar desde donde se habla, sea al modo propio del objeto-otro (pasado, muerto) del que se habla. La historia queda configurada en todas sus partes por el sistema con que se elabora (H E, Pág. 81)
Señala de Certeau que toda empresa científica produce artefactos lingüísticos autónomos, es decir, lenguas y discursos propios que transforman las cosas y los cuerpos de los que ya se separaron, reforman o revolucionan según la ley del texto el mundo que los rodea. Por eso se propone hacer visible el lugar presente del que toma su forma la reconstrucción histórica cronológica y su ficción lineal del tiempo. Su objetivo es evitar la ficción de un metalenguaje que unifique el todo para que se haga evidente el carácter limitado de los procedimientos científicos y lo que les falta de lo real. Evita así la ilusión dogmática de un discurso que pretenda hacer creer que es adecuado a lo real (ilusión filosófica) de un relato que quiera hacer la ley en nombre de lo real. Ve, así, en la historiografía un oximoron por la relación que implica entre dos términos antinómicos lo real y el discurso.
Ese discurso, según Foucault no son un conjunto de signos que remiten a contenidos o representaciones; sino prácticas que forman sistemáticamente los objetos de que hablan. Ese discurso es irreductible a la lengua y a la palabra, porque es algo más que un conjunto de palabras para designar cosas. El discurso no se diferencia de la lengua y de la palabra, es existencia muda de una realidad, uso normativo de un vocabulario (como un sistema de clasificación), descripción de un vocabulario. Las palabras y las cosas están unidas al vínculo que las une, la cual vemos como natural pero es una relación construida social y cotidianamente en las prácticas, en los discursos. Es el orden del discurso, la ley da orden a las cosas, el orden es la red secreta sede según la cual se miran en cierta forma unas y otras. Los códigos que rigen el lenguaje fija de antemano los ordenes empíricos con los cuales tendrá algo que ver y dentro de los que se reconocerá. Los modos de ser del orden son anteriores a las palabras, a las percepciones, a los gestos que la traducen.
Para De Certeau la escritura genera una distorsión ya que su ley es contraria a las reglas de la práctica desde el momento en que establece un orden cronológico donde se pretende como comienzo lo que es un punto de llegada o fuga en la investigación (que se hace en el presente).
En la práctica de la investigación de Certeau ve una táctica de desviación con respecto al modelo, es interminable, mientras que el discurso establece una conclusión (el libro, el artículo). El texto tiene un fin y el deber de acabar, organiza la introducción. El discurso establece un sistema y una coherencia designada por la unidad y por el nombre propio del autor. La escritura es entonces una ficción fabricadora de engaños y secretos, produce algo secreto en el lenguaje pero no es lo que pone en el lenguaje sino lo que quita, es igual a un cementerio, confiesa la presencia de la muerte, la pone aparte. Es un espejo ambivalente: al hacer historia impone las coacciones del poder pero cuenta historia y en ese sentido proporciona escapatorias (ver tema del relato en la invención de lo cotidiano).
Ante la pregunta ¿que fabrica el historiador cuando deviene escritor? se puede decir que la temporalización hace posible un orden coherente donde hay diferencias y lagunas. La narrativización (ficcionalización) que crea distintos espacios diferentes al espacio plano del sistema crea un espesor que permite colocar junto al sistema su contrario o resto.
Hace cuatro siglos que esta historiografía, como escritura y una práctica que simboliza a una sociedad, ha sido capaz de controlar el espacio que ella se ha dado. Reemplaza el cuerpo vivido con el enunciado de un querer saber o un querer dominar el cuerpo. Transforma la tradición recibida en texto producido. Lo dado es lo construido en el presente, la tradición deviene en pasado, que se excluye, se explota por métodos nuevos para no perder nada de ella.
Hay en otras culturas una relación distinta con el tiempo o con la muerte. En occidente el grupo se da autoridad con lo que excluye (en esto consiste la creación de un lugar propio) y encuentra su seguridad en las confesiones que obtiene de los dominados (constituyendo así el saber de otro o sobre otro). La historiografía trata de probar que el lugar donde se produce es capaz de comprender el pasado, por medio de un extraño procedimiento que impone la muerte y que se repite muchas veces en el discurso, procedimiento que niega la perdida, concediendo al presente el privilegio de recapitular el pasado en un saber.
Este procedimiento paradójico se simboliza y se efectúa con la escritura, la cual tiene valor de mito y de rito. En este sentid, escribir es construir una frase recorriendo un lugar que se supone en blanco: la página.
En occidente hacer historia lleva a la escritura. Esta practica tiene el valor de un modelo científico, no le interesa una verdad oculta que es preciso encontrar, es un símbolo por la relación que existe entre un nuevo espacio entresacado del tiempo y un modus operando que fabrica “guiones” capaces de organizar un discurso que sea hoy comprensible, y es a esto que se llama “hacer historia”.
Conocer estos aspectos y supuestos en la operación histórica, implica reconocer las leyes ocultas y silenciosas que operan en la producción historiográfica y en su escritura. Teniendo en cuenta desde donde se escribe, como se escribe y para que, es posible detectar los desafíos epistemológicos que se le plantea a la historia.
Algunos autores, teniendo en cuenta estas consideraciones sostienen la posibilidad de construir proyectos de diversalidad o diversidad el cual no debería quedar subsumido por universales abstractos o totalidades sino que requiere de la existencia de conectores que establezcan alianzas mundiales y que conecten proyectos que son similares en su diversidad histórica y epistémica surgida de la diversidad de cosmologías en conflicto (respecto a la cosmología occidental). Se trata de realizar una crítica constante a Europa como un referente silencioso y de discurrir cómo pretende ser el sujeto teórico de todas las historias, convirtiéndose en el “lugar de la verdad” (Foucault)
Al respecto Chakrabarty propone “provincializar Europa” que supone un proceso de des-colonización, historizar y desnaturalizar los innumerables supuestos articulados a un eurocentrismo (que no aparece como tal sino como el “natural orden de las cosas”), con la suma precaución de que esa provincializacion no se produzca dentro del esquema epistémico prevaleciente


Bibliografía Consultada

- Chakrabarty, Dipesh, “Poscolonialismo y el artificio de la historia: ¿Quién habla de los pasados indios?” en Walter Mignolo (Comp). Capitalismo y Geopolítica del conocimiento. Bs As. Ediciones del Signo. 2001
- De Certau, Michel. Historia y Psicoanálisis. México. Universidad Iberoamericana, 1998
- De Certau, Michel. La escritura de la historia. México. Universidad Iberoamericana, 1993
- Foucault, Michel. Las palabras y las cosas. México: siglo XXI, 1998 (Prefacio)
- Foucault, Michel. El orden del discurso


UNPSJB

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Martes, 16 de octubre de 2007

Sietecase en Comodoro Rivadavia

Periodista y escritor argentino estuvo en la feria del libro presentando sobre su libro de ficcion "PENDEJOS".

El dia Lunes 15 de Octubre fuimos agasajados con la visita del brillante periodista y escritor rosarino: Reynaldo Sietecase.



El encuentro fue en la escuela Nº 143 donde Reynaldo leyó un cuento "Pelusa duerme en el sillón" de su ultimo libro. Es un relato fuerte y cruel donde un adolescente de 12 años asesina a su padre policia. Este cuento sivió de disparador para reflexionar sobre los adolescentes como victimarios y victimas de un sistema donde los lazos familiares estan podridos, donde el Estado no se hace cargo de nada, donde los jueces hacen lo que quieren y el congreso duerme... "el que tiene plata zafa", el que no termina en un instituto donde hay otras reglas de juego. Las historias son de adolescentes de distintas clases sociales, la decision tiene que ver con la idea de no reducir la delincuencia a un sector social, ya que el fenomeno de la violencia adolescente esta en todas las clases.
Sus cuentos, si bien estan basados en hechos reales, son de ficción, el no realizò entrevistas y sus ideas surgieron de noticias que guardó y que le impactaron, inventó situaciones, "fantasmas", personas que al lector le remitea experiencias cercanas y conocidas en la comunidad. Su literatura tiene su anclaje en lo real, muestra un aspecto preocupante y delicado: ¿que hacer con los menores asesinos?, ¿que reglamentacion hay al respecto? ¿quienes deben crear las leyes?
El fracaso del Estado y de la sociedad està cuando el adolescente decide tomar un arma, y es alli cuando el pibe deja de ser un niño.
La intencion del periodista es hacer visible esta situación que genera debates y diversas opiniones.
Pendejos es un artefacto literario que atado a lo real muestra la injusticia, el fracaso, impotencia y la perversidad de nuestro sistema social.

Por: Maria Ester Santul | CULTURALes | Comentarios (0) | Referencias (0)

Viernes, 12 de octubre de 2007

DISCURSO “DIA DE LA RAZA” (El etnocentrismo encubierto)

Resignificación del dia de la fecha a partir del discurso del vencido, victima del etnocentrismo español.

Colón descubrió América es lo que comúnmente se escucha al referirnos al 12 de Octubre de 1492. Sin embargo, esta fecha es objeto de disputas porque hay otras significaciones.
La historia oficial nos señala que Colón, esforzado navegante genovés, tras zarpar el 3 de agosto de Puerto de Palos, se encontró con América, llena de riquezas y posibilidades económicas para Europa.
Apenas Colón y sus hombres desembarcaron en la isla que los nativos llamaban Guanahani, estos colonizadores tomaron solemne posesión de la isla en nombre de los reyes de España; luego se levantó acta de toda la ceremonia. En ese momento llegaron los naturales de la isla y amistosamente rodearon a los navegantes. Colón ordenó que se les diera gorros de color, vidrio, cascabeles, y otras cosas insignificantes. A cambio de tales chucherías recibieron alimento, papagayos, ovillos de algodón y adornos de oro. Esta conducta engañosa de los conquistadores en su primer encuentro con los nativos, marcó la pauta de una expoliación que no se ha detenido jamás.
Desde las crónicas que Colon escribía podemos leer sus impresiones sobre los indígenas: “parecen bestiales” porque andan desnudos, escribió, también dijo “esta gente es muy mansa y muy temerosa…sin armas y sin ley”
De esta manera, la primera característica de los indígenas que impresionó a Colon es la falta de ropa, se sorprendió porque no tenia armas ni ley pero sabemos que los indígenas tenían costumbres, ritos, religión y leyes ¿POR QUÉ NO PUDO ADVERTIRLO?

Tzetan Todorov, reconocido historiador, dice que este “descubrimiento” es el encuentro entre culturas más asombroso de la historia ya que ningún otro descubrimiento TUVO UN SENTIMIENTO TAN GRANDE DE EXTRAÑEZA EN RELACIÓN CON LOS OTROS.
Otras voces no hablan de un encuentro entre culturas sino de “choque de culturas”. Para los pueblos originarios ésta fecha no tiene otro propósito que encubrir el mayor saqueo y genocidio que registra la historia.
América fue registrada como lugar de saqueo desconociéndose la humanidad de los nativos y la diversidad cultural a la que había que respetar. Junto con la cruz y la espada se justificó la colonización y la esclavización. Por ejemplo “encomienda” no es lo que hoy conocemos por tal palabra sino era una situación de esclavitud a los que estaban sometidos, el nativo debía cultivar las tierras obteniendo alimentos para los españoles y para los que trabajaban en las minas. A cambio los encomenderos se comprometían a cuidarlos y a convertirlos en el catolicismo.
Hay muchos más análisis y datos sobre este “descubrimiento”, después de todo han transcurrido 515 años del 12 de Octubre y como vivimos en democracia hay otra información, otras interpretaciones que nos permite tener una visión más completa sobre esta fecha.
De alguna manera, podemos reconocer la voz de quien no escribió la historia oficial, de aquellos que fueron puestos en situación de inferioridad y sometidos a la palabra del vencedor.


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Lunes, 17 de septiembre de 2007

CIVILIZACIÓN Y BARBARIE: EXTERMINIO- PARTE II

La lucha de los pueblos originarios, defensa de sus derechos, globalizacion y cosmovision mapuche.

LA REVANCHA



Hoy la política etnocida que los regímenes militares sistemáticamente aplicaron en contra los pueblos originarios persiste manifestándose en la violación de los derechos humanos y libertades fundamentales, se ignora la vigencia de los convenios internacionales relacionados con la promoción y protección de los derechos de los pueblos indígenas que en Argentina ni siquiera está reglamentado.
El 18 de diciembre de 1990 la Asamblea General de ONU aprobó la Declaración sobre los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales étnicas, religiosas y lingüísticas, pero estas resoluciones no son tampoco imposiciones a los E- Nacionales.
Aun así, el pueblo Mapuche crece, se fortalece y sigue con más vigor que nunca exigiendo el respeto de sus derechos de pueblo, la devolución de sus territorios, la justicia y libertad. (Mariqueo Reinaldo). En Chile el pueblo mapuche reside mayoritariamente en las provincias de Bío-Bío, Arauco, Malleco, Cautín, Valdivia, Osorno, Llanquihue y Chiloé. Como consecuencia del hacinamiento poblacional en las reservas indígenas; la mayoría de ellos residen en las grandes ciudades.
El pueblo Mapuche ha logrado preservar su idioma (mapudugun), su religión y la estructura político-social que regula el funcionamiento de las reservas indígenas donde se ha visto forzado a vivir desde principio del siglo XX. La Patagonia en Mapuche significa Wall mapu, comprendía no solo las actuales provincias patagónicas sino que incluía además las provincias de Buenos Aires, sur de Mendoza, La Pampa, sur de Córdoba y Santa Fe y el sur de la provincia de San Luis. Antes los pueblos originarios no reconocían fronteras, señoreaba y desarrollaba su vida a ambos lados de la cordillera. Después de la Conquista del Desierto, el Estado Argentino no colonizó inmediatamente las tierras y los mapuches volvieron a reasentarse en la puel mapu.
Hay un sentido sagrado de la mapu (tierra), los mapuches son los hombres de la tierra, toda su cosmovisión y forma de pensar pasa por el nexo que los une a la mapu. La vida entonces fue dura -sobre todo para los niños- que trabajaban a la par de sus mayores y las rucas (casas) tenían pocos enseres y nada de vestimentas para que sus integrantes pasaran los duros inviernos patagónicos. Sin embargo, las instituciones étnicas se rearmaron y las personas que ejercían cargos comunitarios como longko (jefe político), machi (chaman) y kalku (brujos) ejercían sus funciones. Las ceremonias comunitarias como el nguillatun, kamarikn, machitun, katan pillun, volvieron a celebrarse.
Por otra parte, Beatriz Carbonell observa que muchos pobladores mapuches no se reconocen, como tales, las comunidades han sufrido el proceso de desarticulación y pobreza a los que fueron expuestos, por causas explicadas anteriormente.
Algunos programas de Educación Intercultural Bilingüe han pretendido desarrollar y articular el uso del mapudungun y el conocimiento de la cultura, facilitando a los niños contextos culturales de fácil acceso y revalorización de los mismos. La cosmovisión de los mapuches que viven en distintas zonas geográficas es la misma pero la memoria colectiva depende de su entorno físico. El rakiduam (pensamiento) es la vivencia que tiene uno en la relación con la naturaleza. Rakiduam se desarrolla en forma individual, pero es colectivo, se conecta con otros seres, con las plantas, con los reptiles, con los demás seres humanos. Lo que tienen de rakiduam lo tiene de persona (memoria) y la memoria no se termina, se tiene en la vida y en la muerte, y en la muerte se revela a los otros a los que quedan por medio de los pewmas (sueños). Carbonell insiste en que cuando el mapuche pierde su conexión con el medio ambiente de su comunidad, pierde su razón de ser. El Ser Mapuche está inmerso hoy, en poblaciones con altos índices de pobreza, en relaciones asimétricas, despojado de su tierra y de su cosmología. Su lengua (mapudungun) fue presionada a diluirse en la práctica, cada vez que los padres no querían que sus hijos experimentaran las mismas situaciones de discriminación que sufrieron ellos, consideraron más estratégico situarse en el mundo de los wingkas, aceptando otros elementos culturales.
Las comunidades mapuches como espacios territoriales son áreas de refugio frente a los procesos de modernización. Muchos salen a trabajar por temporadas, y regresan: se sueña con volver a la comunidad. La globalización provoca la ruptura de los lazos de convivencia del pueblo mapuche
La globalización desde arriba impone una presión socio-económica sobre las culturas, y desde abajo las culturas reformulan la continuidad de la cultura auténtica.
Hoy la Patagonia está vendida. Los industriales del vestido, los Benetton, han comprado varias estancias, entre ellas la estancia Leleque. En una entrevista a un medio local Millán explica que la comunidad Mapuche de Santa Rosa-Leleque, al sur del país, ha interpuesto una denuncia penal a la marca italiana por usurpación de tierras, ya que en su opinión Benetton es el mayor latifundista de Argentina con más de 970.000 hectáreas en terrenos que llegan hasta la Patagonia, donde elaboran el 10 por ciento de su producción de lana.
Esta situación se denuncia pero no tienen el mismo peso que las de Benetton. Cuando se trata de este tipo de empresas, la acción política es fundamental a la hora de defender los intereses de unos y otros. Para el portavoz, la resolución de esta denuncia demostrará lo democrático que es este país y lo imparcial que es la justicia. Con la denuncia penal se apela a la justicia, pero con la denuncia pública se apela a la opinión de la ciudadanía nacional e internacional para que arbitren, pero sobre todo para que se equilibren las fuerzas en una lucha con el terrateniente número uno de Argentina, asevera Millán.
Los Mapuches de Santa Rosa insisten en que la llegada de Benetton aceleró aún más el saqueo sistemático de sus derechos, y añaden que el pueblo Mapuche también se merece una oportunidad de que se juzguen a todos los sectores que durante décadas les han perseguido.
Actualmente hay varias denuncias referidas a contaminación y usurpación de tierras. En la primera tenemos como ejemplo de las comunidades Curruhuinca en Cerro Chapelco, y en la segunda el caso del Rincón del Aceite a unos 35 Km. de Corcovado donde se concesionó para la explotación forestal una importante superficie de masa boscosa, que hoy es considerada por los especialistas en medio ambiente el desastre ecológico más grande de la patagonia, miles de lengas muertas en pie, una deforestación que provoca la ruptura del ecosistema. Hoy la Minera Canadiense pretende instalarse en la zona para “contribuir” al mejor desarrollo social, pero enmudece cuando se topa con un cuestionamiento que no puede ser interpretado desde la lógica económica.
Es muy destacada la organización y reivindicaciones que llevan adelante los pueblos originarios. Tanto en Chile como en nuestro país, han surgido diversas organizaciones etnopolíticas basadas en diferentes reclamos, como por ejemplo, la búsqueda de la recuperación de las tierras confiscadas por los Estados nacionales. Estas acciones contribuyen a fortalecer una identidad indígena, la cual se destaca por ser simultáneamente armónica con la naturaleza, y parte de una cultura viva que demanda derechos políticos, económicos y sociales. Esto se ve fortalecido por los discursos de las organizaciones indígenas que promueven esta imagen, lo que contribuye a que se les reconozca cierta "autoridad" para hablar de contaminación y a que sus reclamos sean considerados como justos. (Sebastián Valverde, 2005)

Bibliografía/fuentes

* Agencia Europa Press 31/05/2007
* Beatriz Carbonell. El Ser Mapuche en la Era de la Globalización. Universidad de Fasta. Río Negro, Argentina. Ponencia presentada en el Congreso Asociación Latinoamericana Sociología (ALAS) Antigua, Guatemala 27 octubre - 02 noviembre 2001
* Galeano Eduardo. Las venas abiertas de América Latina. ED siglo XXI, 5ta edición, Bs. As1998
* Pillan Mahuiza. MARICI WEU: Diez veces venceremos, diez veces estaremos aquí. Ponencia de la Comunidad Pillan Mahuiza para el I Foro del No. Esquel; 7 de junio del 2003.
* Osvaldo Bayer. "Argentina: 86 años de democracia" (artículo publicado en www.vientosdelsur.org)
* Felipe Pigna en www.elhistoriador.com.ar.
* Valverde Sebastián. Explotaciones Turísticas Y Conflictos Interétnicos: Las Comunidades Mapuches Próximas Al Cerro Chapelco en Wilde y Schamber. Historia, poder y discursos. ED. SB Bs. As. 2005

Por: Maria Ester Santul | CULTURALes | Comentarios (2) | Referencias (0)

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